domingo, 2 de diciembre de 2012

LA REALIDAD EN LOS NIÑOS 



Imagínese una niña de 11 años de edad quien va a la escuela a estudiar y juega con sus amigos en las tardes y los fines de semana. Habla, ríe, disfruta su tiempo y su vida en el mundo. Parece una niña como todas las demás. Pero su vida privada es una pesadilla de abuso sexual. No le dice nada a nadie al respecto. Se calla por su miedo y aprehensión porque su tío político poderoso es su violador. Ella fue violada por él desde que ella tenía 9 años.
Las violaciones no son lo peor que a ella le pasa.
Un día la niña se empieza a quejar que tenía un gran dolor de estómago. Su mamá le da remedios caseros como medicina natural que se toman para matar a los parásitos. No funcionan.
Una noche la niña no puede soportar el dolor y la mamá la lleva al centro de salud donde, después de un buen rato,  la enfermera regresa a la sala de esperar y le da la noticia a la madre de que la niña había parido un lindo bebé. La madre no sabe qué decir ni qué hacer porque su hija es sólo una niña chiquitica, no una mujer adulto.
Según psicóloga nicaragüense Armida Guadalupe Aráuz Ibarra, “la niña a partir de ese momento comenzó su calvario de revictimización, siendo además estigmatizada; ya no era la niña sino la mujer que debía cuidar a su hijo ser buena madre. No tenía derecho de jugar con las niñas de su edad, ni mucho menos asistir a la escuela. Su madre le castigaba por no saber como cuidar al bebé, trataba de alimentarlo con sus pechos que no tenía por más que hiciera el esfuerzo no resultaba.”
“Se fue alejando de sus amigas porque cuando salía a jugar, las demás niñas le expresaban que sus mamás les habían prohibido jugar con ella porque ya era una mujer completa. No continuó en la escuela.
Aquella niña alegre jugar que saltaba por el campo, perdió su identidad su nombre.”
“La llamaban la ‘violada.’ ‘La mujer’ ahora es ‘la loca.’”
“La muda, no juega, no ríe, no habla. Se las pasa sentada en el tronco de un árbol con su mirada perdida, desorientada en tiempo, espacio, y persona mientras el abusador anda libre.”
“La vida de esta niña ha sido truncada lo cual es igual o peor a que si la hubiese asesinado.”
“Ella ha tenido que entrar a su propio mundo como un mecanismo de defensa para poder amortiguar un poco el dolor y poder seguir ‘viviendo’ si es que a eso se le llama vivir.”
Arráez Ibarra dice que situaciones como ésta se complican porque la falta de recursos sociales y jurídicos impide la denuncia del abuso. A menudo existe una dependencia económica e/u emocional y el niño o niña tiene que quedarse con su agresor en la misma casa:
“Éste muchas veces sucede en Nicaragua porque no hay un lugar especial donde trasladarlos y se les asegure la atención integral para su recuperación emocional.”
“Solamente existen centros donde son llevados temporalmente y luego tienen que regresar a su hogar y la vida se les complica. La razón por la cual muchas adolescentes se refugian en el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución y otras optan por el suicidio.”
“Ésta es la dura realidad.”
Debido a eso, la decisión de callarse e no denunciar el abuso sigue siendo más común y así el abuso sexual infantil continúa. Los que has sido abusados también se convierten en abusadores y el ciclo continúa de generación a generación.
http://mentesnoconvencionales.com/2012/05/01/la-llamaban-la-violada-una-historia-verdadera-de-abuso-sexual-infantil-en-nicaragua/

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LA HISTORIA DE EMILY ROSE 

Emily Rose es en realidad una joven alemana llamada Anneliese Michel. Desde su nacimiento el 21 de septiembre de 1952, Anneliese Michel disfrutó de una vida normal, educada religiosamente desde que era muy pequeña. Sin advertencia su vida cambió un día de 1968 cuando empezó a temblar y se dio cuenta de que no tenía control sobre su propio cuerpo. No pudo llamar a sus padres, Josef y Anna, ni a ninguna de sus tres hermanas. Un neurólogo de la Clínica Psiquiátrica de Wurzburg, Alemania, la diagnosticó con el “gran mal” de la epilepsia. Debido a los fuertes ataques epilépticos y a la depresión que sigue, Anneliese fue admitida para tratamiento en el hospital. 
Poco después de comenzar los ataques, Anneliese empezó a ver imágenes diabólicas durante sus rezos diarios. Era el otoño de 1970, y mientras los jóvenes disfrutaban de las libertades de la época, Anneliese estaba atormentada con la idea de que estaba poseída, parecía no haber otra explicación a las imágenes diabólicas que se aparecían mientras rezaba. Voces empezaron a perseguir a Anneliese diciéndole que iba a “achicharrarse en el infierno”. Ella le mencionó los “demonios” a los médicos solo una vez, explicándoles que habían comenzado a darle ordenes. Los doctores parecían incapaces de ayudarla, y Anneliese perdió las esperanzas en que la medicina podría curarla. 

En el verano de 1973 sus padres visitaron a diferentes pastores solicitando un exorcismo. Sus requerimientos fueron rechazados y les recomendaron que Anneliese, de ahora 20 años, debía seguir con su tratamiento medico. Les fue explicado que el proceso por el cual la iglesia prueba una posesión (Infestatio) es muy estricto, y hasta que todos los aspectos no estén cubiertos, el obispo no puede aprobar un exorcismo. Los requerimientos, para nombrar algunos, incluyen aversión por los objetos religiosos, hablar en idiomas que la persona nunca ha aprendido y poderes sobrenaturales. 
El veredicto fue considerado por muchos menos riguroso de lo que se esperaba, los padres de Anneliese al igual que los exorcistas fueron encontrados culpables de asesinato por negligencia y omitir dar primeros auxilios. Fueron sentenciados a 6 meses de cárcel y libertad condicional. El veredicto incluía la opinión de la corte de que los acusados debieron ayudarla haciéndose cargo del tratamiento médico que la chica necesitaba, sin embargo, por usar practicas supersticiosas habían empeorado la ya grave condición de Anneliese. 
Una comisión de la Conferencia Episcopal Alemana después declaro que Anneliese Michel realmente no estaba poseída, sin embargo, esto no impidió a los creyentes a continuar con la lucha de Anneliese, ya que muchos creían en su posesión que el cuerpo de Anneliese no encontró paz incluso después de la muerte. Su cadáver fue exhumado once años y medio luego de ser enterrada, solo para confirmar si se había descompuesto y si había sido bajo las condiciones normales. En la actualidad su tumba permanece como un lugar de peregrinaje para rezar el Rosario por aquellos que creen que Anneliese Michel luchó valientemente contra el demonio. 


Los psiquiatras, a quienes se les había ordenado testificar, hablaron de la “Doctriniarire Induction”, ellos decían que los sacerdotes le habían dado a Anneliese el contenido de sus conductas psicoticas. Por lo tanto, según ellos, ella luego aceptó su conducta como una forma de posesión demoníaca, también declararon que el desarrollo sexual inestable de Anneliese junto a su diagnosticada epilepsia habían influenciado la psicosis. 





                                             LA VIDA ES CORTA







La chica de la foto se llama Katie Kirkpatrick, de 21 años. Al lado de ella está su novio, Nick, de 23. 


La foto fue tomada poco antes de la ceremonia de casamiento de los dos, realizada el 11 de enero de 2005 en los Estados Unidos. Katie tiene cáncer en estado terminal y pasa horas por día recibiendo medicación. 


En la foto Nick aguarda el término de más una sus sesiones.
A pesar de sentir mucho dolor, de varios órganos están presentando falencias y tener que recurrir a la morfina, Katie llevo adelante el casamiento y se hizo cargo de cuidar al máximo de los detalles. 
El vestido tuvo que ser ajustado varias veces, pues Katie pierde peso todos los días debido al cáncer.

Un accesorio inusitado en la fiesta fue el tubo de oxigeno usado por Katie. El acompañó a la novia en toda la ceremonia y la fiesta también. 

La otra pareja de la foto son los padres de Nick, emocionados con el casamiento del hijo con la mujer de la que se enamoró desde a adolescencia.



Katie, sentada en una silla de ruedas y con el tubo de oxigeno, escuchando al marido y los amigos cantando para ella.
En el medio de la fiesta Katie se pone a descansar un tiempo. El dolor le impide quedar en pie por mucho tiempo.

Katie murió 5 días después del casamiento. Ver una mujer tan debilitada vestida de novia y con una sonrisa en los labios nos hace pensar... la felicidad siempre está al alcance dure cuanto dure y dejemos de complicar nuestras vidas.
La vida es muy corta, rompe las reglas, perdone rápidamente, bese demoradamente, ame verdaderamente, ría incontrolablemente y nunca deje de sonreír por más extraño que sea el motivo. 


La vida no puede ser la fiesta que esperábamos pero en cuanto estamos aquí, debemos sonreír y dar gracias....